Tres proyectos de dos lanzaroteños y un graciosero resultaron ganadores en la última edición del concurso empresarial, en las categorías de emprendimiento y creatividad.

La empresa MJC Ambiental (con Marila S. Mederos y Juan Carlos Jiménez) y los jóvenes Cristina Calero y Eduardo Hernández son parte de los ganadores, lanzaroteños y graciosero, respectivamente, del concurso Jóvenes puntales, del Gobierno de Canarias, tras imponerse sobre 31 finalistas de 290 propuestas. El jurado se fijó en los objetivos de «promover el empoderamiento de la juventud y valorar sus acciones, proyectos, ideas e iniciativas, con participación activa en su comunidad, protagonizando el cambio social».

MJC presentó en la categoría Creatividad, el musical Pam en busca del agua, a cargo del grupo D’hoy Teatro, que se pondrá en escena en octubre en el teatro de Tías en funciones enfocadas a centros educativos y, el 19 de octubre, al público en general, al precio de 6 euros. La actividad se enmarca en el Circuito regional de teatro, música y danza del Gobierno de Canarias, con apoyo de Cultura del Cabildo, el Consorcio de Aguas, Biosfera Plaza y Cicar. La obra usa el teatro musical como herramienta de educación ambiental para visibilizar el problema de la escasez de recursos hídricos. Por su parte, Cristina Calero, con su proyecto Vega Viva resultó una de los dos ganadores de la categoría Emprendimiento. Su propuesta, con el lema Tú participas, tú decides, sirve para el diagnóstico y solución de ciudades, a través de la participación ciudadana y creando procesos de consulta, «para conocer mejor las necesidades de un barrio». Aunque ya ha habido intervenciones en La Vega, el equipo prepara otra acción con los jóvenes de El Lomo.

El otro nombre destacado es el del jovencísimo Eduardo Hernández, que, con su proyecto Pies descalzos, propone en la categoría Igualdad la realización de un libro «en el que quiero marcar el sudor, el esfuerzo, la lucha diaria y el trabajo de la mujer graciosera, el mismo o mayor que el de un hombre». Pies llenos de historias, «por subir diariamente un risco de más de 300 metros, con cestos de pescado. Un ejemplo a seguir, una luchadora», subraya.

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