En el Archipiélago Canario y en concreto en la zona costera desde Tacoronte
hasta Los Realejos en Tenerife el hecho de caminar, ya sea por el campo o por
la ciudad, se encuentra muy limitado, provocando consecuencias negativas para
la salud y favoreciendo en el conjunto social un desentendimiento respecto al
entorno físico y cultural que nos rodea.
Parece evidente que la red peatonal continua que atravesaba la isla ha ido
cayendo en el olvido a lo largo de los años en detrimento de otras vías de
comunicación rodadas, autopistas y carreteras principalmente.
En la comarca de Acentejo y en el Valle de La Orotava existen numerosos
senderos, que en su mayor parte no presentan relación entre sí. De ahí que el
reto de dar continuidad e
integrar los diferentes caminos en una red viaria bien articulada, socialmente y
legalmente reconocida sea necesario llevarlo a cabo cuanto antes, porque si se
sigue planificando e interviniendo en el territorio sin pensar en el
desplazamiento a pie, se reducirá aún más el contacto de las personas con el
territorio y se perderá definitivamente gran parte de nuestro patrimonio.
Actualmente estamos atrapados en un mundo veloz y “ficticio” donde no vemos
la necesidad de pararnos a observar el paisaje e incluso muchas veces no
sabemos con quién y mucho menos a dónde vamos.
De la misma forma, múltiples actividades comerciales y de ocio también se han
ido alejando del centro, ubicándose a lo largo de las autopistas en centros
comerciales, recintos que han terminado convirtiéndose en las verdaderas
catedrales de nuestro tiempo y sobre los que gravita buena parte de la vida
urbana. Una muestra clara de esta afirmación es que cada vez más acudimos “a
pasear” a grandes centros comerciales, lugar donde nos quedándonos perplejos
con la grandiosidad, luminosidad y multitud de objetos materiales fabricados en
el otro extremo del mundo, obviando el placer de caminar libre y del
reencuentro espiritual que conseguimos al desplazarnos sobre malpaíses,
veredas recubiertas de pinocha o caminos empedrados y terregosos que nos
cuentan historias desde hace siglos, y que además están asociados por ejemplo
a especies vegetales que han tenido un uso cultural importante dentro de la
sabiduría popular.

En definitiva, se plantea esta propuesta con la intención que sirva como ensayo
de lo que se podría realizar a escala del conjunto insular, para redescubrir el
territorio y promover un desarrollo socioeconómico orientado hacia una oferta
turística alternativa en armonía con el medio.
Asimismo para incentivar, promover y difundir los beneficios de caminar y la
idea de una isla peatonal, la propuesta territorial se complementa con el diseño
de una web/app.

Francisco José García González

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